HAMBRE EMOCIONAL

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HAMBRE EMOCIONAL

Hay veces en las que sientes la necesidad de ir a la cocina a por algo de comer, si te das cuenta casi siempre influye el estado de ánimo en el que te encuentres. Estas son prácticas comunes de la alimentación emocional. No es el hambre real el que te hace comer en esas ocasiones, es el hambre emocional.

Bastantes personas recurren a la comida para manejar las emociones, para sentir un poco de confort o de tranquilidad. Sin pensarlo acudimos a la comida para manejar el estrés, alguna emoción negativa como la tristeza o el aburrimiento. El problema de comer cuando realmente no tienes hambre es que, a pesar de creer que nos va a venir bien y nos sentiremos mejor, en realidad no es así, nos sentimos peor, ya que sumamos la culpa al sentimiento que teníamos antes de recurrir a la comida.

Pero… realmente ¿Qué es el hambre emocional?

El hambre emocional es la necesidad de utilizar la comida para sentirse mejor. Intentamos de satisfacer nuestras necesidades emocionales a través de la comida y por esa razón comemos sin tener hambre realmente, sino por la necesidad de llenar un hueco en el estómago.

Reflexiona un poco y pregúntate, ¿qué es lo que haces cuando te sientes estresado o triste? ¿Vas a la nevera y coges un helado? ¿Te haces una pizza o realizas una actividad que te haga cambiar tu estado de ánimo?

No creas que el comer cuando queremos celebrar algo es malo, de hecho, en ocasiones, todos recurrimos a la comida para celebrar algo, o como un premio. El problema es cuando buscar comida se hace nuestro principal mecanismo para manejar nuestras emociones, usando el primer impulso que tienes cuando te sientes estresado, enfadado, cansado o aburrido.

Es importante que te des cuenta de que el hambre emocional no se va a sentir satisfecho con comida aunque creamos que sí, es por eso que cuando comes algo el sentimiento no desaparece y tienes esa sensación de que no te ha servido o incluso te ha podido sentar mal.

Aunque pienses que no puedes controlarlo, siempre hay una solución. Para controlar el hambre emocional veremos algunos consejos que te pueden ayudar:

  1. Analizate: muchas veces no somos conscientes de que estamos pasando por esto, así que piensa en tu comportamiento y apuntalo en una agenda, así luego sabrás marcarte un objetivo.
  2. Usa técnicas de relajación: cuando aparezcan esas ganas de comer repentinamente de forma inapropiada o en un momento sin sentido, respira, respira profundo y despacio unas cuantas veces, tres o tal vez 4.
  3. Crea conciencia: debes diferenciar la necesidad natural y fisiológica de comer, de la forma movida por tus emociones por satisfacer con alimento.
  4. Distraete: cuando presentes este cuadro, puedes hacer otra actividad, por ejemplo: salir a caminar, llamar a alguien, organizar tu espacio.
  5. Come bien: quizás sientes mucha hambre porque no te estás alimentando correctamente, puede que a la hora del desayuno no hayas comida la cantidad necesaria.
  6. Acude a un nutricionista: este podrá ayudarte a controlar tus horarios y establecerá las porciones adecuadas de comida que debes ingerir a diario.
  7. Acude a un Psicólogo: cambiar este mal hábito no es tarea fácil, así que puedes pedir cita a un psicólogo y al igual que el nutricionista harán todo lo posible para ayudarte.

En Más Vida Psicólogos Benalmádena te acompañaremos y te ayudaremos para que puedas superar el hambre emocional. ¡Pide una cita!

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